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Seguramente has escuchado alguna vez que tenemos un reloj biológico. Ese reloj se llama sistema circadiano y se encarga de regular el ciclo de sueño y estado de alerta por medio de hormonas. Este sistema se guía por medio de la luz y la oscuridad.
Si tienes un patrón regular de sueño— irte a dormir y despertar en los mismos horarios hasta en fin de semana—, tu sistema circadiano funcionará mejor. Tus necesidades metabólicas de energía son diferentes durante el día que durante la noche. Sin embargo, desvelos constantes e insomnio producido por el uso de pantallas luminosas y luz eléctrica durante la noche alteran al sistema circadiano.
Existen varias explicaciones por las cuales tener pocas horas de sueño (menos de 4 por noche) y de mala calidad podrían estar influyendo en tu dieta. En primera, estar despierta durante la noche nos motiva a consumir snacks nocturnos. Solemos tener una predilección por aquellos ricos en energía—que viene en forma de grasas y azúcares— porque es la manera que tiene el cuerpo de seguir activo.
Varios estudios han mostrado que otra razón por la cual tener una pobre calidad y cantidad del sueño tiene más que ver con las hormonas que regulan el apetito. Se han realizado muchísimas pruebas en las que posterior a una noche de desvelo (¡sólo con una!), disminuye la producción de la leptina—hormona que regula la saciedad— y aumenta la de ghrelina—hormona que estimula al apetito.
Para evitar estas alteraciones, comienza a regular tus patrones de sueño para que tu sistema circadiano funcione al cien. Duérmete cada noche a la misma hora, sin antes haber utilizado aparatos electrónicos (Tablet, celular, computadora), medita o lee un libro antes de dormir si tienes dificultad para conciliar el sueño y procura dormir mínimo 6 horas cada noche.
Fuente: InStyle.
