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En la investigación comprobaron que las condiciones emocionales y físicas extremas tienen efectos similares en el cuerpo.
“Ambas pueden aumentar la presión y el ritmo cardiaco, cambiando el flujo sanguíneo a través de los vasos y reduciendo el suministro de sangre al corazón.
Le recomendamos a una persona enojada que busca mejorar su humor a través de la actividad física, que no vaya más allá de su rutina normal”, dijo el doctor Andrew Smyth, autor principal del ensayo aplicado a 12 mil 461 pacientes de 52 países.
Fuente: VANIDADES.
