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Durante años, la mujeres hemos recurrido a todo tipo de trucos para aumentar el volumen de nuestros labios y alcanzar el nivel de sensualidad de Angelina Jolie o Scarlett Johansson, desde los rellenos de colágeno, bótox o ácido hialurónico, hasta el , por eso resulta extraño que haya chicas que quieren renunciar a sus bocas naturalmente carnosas.
La cirugía para reducirse los labios está en pleno boom en Asia y consiste en sacar piel desde la base del labio y crear con los puntos de sutura una nueva línea que modifique el contorno para hacerlo más fino. La intervención dura entre 15 y 30 minutos por labio, las suturas se mantienen por una semana y después se retiran o se disuelven.
Se dice que el dolor es tolerable, pero los pacientes deben llevar una dieta blanda durante unos días, además de aguantar los efectos secundarios como hinchazón, moretones y enrojecimiento.
La reducción de labios es mucho más cara que los rellenos, llegando a costar el doble o triple. Por ejemplo, en México, las inyecciones de relleno pueden costar desde $6 mil pesos mexicanos por inyección, pero la cirugía para reducirlos cuesta poco más de $70 mil pesos, ya que es permanente, a diferencia de las inyecciones, que duran cerca de un año.
En Instagram hay más de 5 mil posts con el hashtag #LipReduction, donde tanto mujeres como hombres presumen sus nuevos y delgados labios. Según la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos, este tipo de cirugías han aumentado en un 50 % en los últimos 16 años (2000 a 2016).
Fuente: Veintitantos.
