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Últimamente se ha puesto de moda ─sobre todo entre fanáticos del fitness─ no una dieta, sino un patrón de alimentación llamado “ayuno intermitente”. La idea de este modo de comer se basa en el hecho de que cuando comemos, incrementan los niveles de la hormona insulina, encargada de ayudarle a las células de nuestro cuerpo a internalizar la energía que obtenemos de los alimentos en forma de glucosa. La energía sobrante es almacenada para otra utilizarse en otra ocasión en forma de grasa.
Pasadas algunas horas de que se come, bajan los niveles de insulina y comienzan a subir los de la hormona opuesta: el glucagón. Ésta última lo que hará será romper las moléculas de grasa almacenadas para transformarlas en glucosa que pueda seguir utilizándose por el cuerpo continuar funcionando.
El patrón más común es de dos días alternados o consecutivos por semana de ayuno intermitente, en los cuales la primera comida (el “des-ayuno”) se realiza al mediodía. La segunda y última comida del día se realiza ocho horas después. Ese tiempo sin comer le permitirá al glucagón utilizar las reservas de grasa del cuerpo, lo que conlleva a una pérdida de peso. El resto de la semana se come de manera normal, de preferencia respetando los estándares de una alimentación saludable y nutritiva que ya todos deberíamos seguir.
¿Qué no era malo no desayunar? Lo es cuando no desayunas todos los días, pero hacerlo sólo dos veces por semana no es riesgoso, aunque sigas tu rutina diaria de manera normal, incluyendo actividad física. Además, los niveles de cortisol, la hormona del estrés que aumenta cuando no comemos y se lleva de corbata al músculo para no perder las reservas de energía de emergencia de la grasa, pueden disminuirse simplemente bebiendo agua.
Fuera de la pérdida de peso, también se ha visto que llevar un esquema de ayuno intermitente puede disminuir el riesgo de diabetes, enfermedades del corazón y ¡hasta de cáncer!
Pero ojo: no se le recomienda seguir este patrón de alimentación a menores de edad, personas con bajo peso (es decir, con un índice de masa corporal menor a 18.5, que puedes calcularlo en este sitio), en embarazo y en lactancia. En personas que viven con diabetes o enfermedades cardiovasculares es importante contar con supervisión médica.
Si decides que seguir un patrón de ayuno intermitente es para ti, consúltalo antes con tu nutrióloga de confianza para organizarlo de la mejor manera posible y que no te descompenses.
Fuente: InStyle.
