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La noticia de la hospitalización del príncipe Felipe se conoce el mismo día en que está previsto que la soberana británica lea en el Parlamento el programa legislativo del Gobierno conservador de la primera ministra, Theresa May.
Estos problemas de salud han llegado un mes y medio después de que se conociese que el marido de la soberana ha decidido aparcar su faceta pública y de representación de la Corona, para adoptar un papel más discreto y centrado en disfrutar de su vida a los 96 años recién cumplidos, dado que celebró esta cifra el pasado día 10 del presente mes.
El anuncio pilló a todos por sorpresa, especialmente por el protocolo llevado a cabo para dar a conocer al pueblo británico del último movimiento en el organigrama representativo de la familia. A las once de la mañana del 5 de mayo se convocó a la prensa en el palacio de Buckingham para anunciar su retirada pública, pero hasta que se conoció el motivo una vez iniciada la rueda, fueron muchos los medios que manejaron la posibilidad de que se comunicase la abdicación de Isabel II y el ascenso al trono de su hijo, el príncipe Carlos. El heredero deberá esperar aún más tiempo para cumplir con este papel.
Nacido en junio de 1921 y marido de la reina Isabel II desde 1947, sus problemas de salud se han acuciado en los últimos tiempos, ya que el 23 de diciembre de 2011 era sometido a una anginoplastia para desbloquear una arteria coronaria. La intervención quirúrgica acabó siendo un éxito y, a partir de ese momento, su presencia en actos oficiales ha ido menguando considerablemente.
Fuente: Vanitatis.
