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El acné se da por una serie de factores que van desde la dieta, la higiene personal, bacterias en la piel, los contaminantes del ambiente, la genética y el perfil hormonal. Se caracteriza por una secreción excesiva de sebo por parte de las glándulas sebáceas, así como su obstrucción.
Sin embargo, el rol de la dieta va más allá de la idea que comer alimentos fritos hace que nuestra piel sea grasosa. Se ha visto que la alimentación occidentalizada que llevamos ─ rica en alimentos industrializados, en azúcares y en grasas saturadas, y pobre en fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes─ desencadena varias respuestas inflamatorias.
Para empezar, se altera la microbiota intestinal y con ello perdemos la barrera de defensa a este nivel contra toxinas. Éstas penetran dentro de nuestro cuerpo y promueven estrés oxidativo e inflamación. Ello desencadena una respuesta de acné en aquellas genéticamente predispuestas.
También se cree que el consumo de lácteos está asociado con una alteración en la producción de hormonas por un par de razones. La primera es que la leche contiene lactosa, un tipo de azúcar que, como todas, promueve la formación de la hormona insulina.
Además de hacer que las células tomen el azúcar como energía, la insulina estimula la producción de más células sebáceas y de grasa. La segunda es que la leche de vaca comercial suele contener hormonas que provocan una sobreproducción de sebo.
¿Qué puedes cambiar en tu alimentación? Limita tu consumo de alimentos y bebidas industrializados ─desde jugos y refrescos hasta bebidas alcohólicas─, azúcares y de grasas de origen animal (mantequilla, lácteos enteros, carnes rojas, yema de huevo). Incluye frutas y verduras frescas en tu día a día, al igual que grasas de origen vegetal, como nueces y semillas, aguacate y aceite de oliva. Evita preparaciones que lleven mucha grasa, como lo frito o lo capeado; elige cocinar a la plancha, al horno o en guisado.
Todo ello, junto con hidratarte bien y llevar buenos hábitos de higiene de tu piel, hará que esos molestos granitos, barros y espinillas vayan desapareciendo.
Por: Lisa Grabinsky
Fuente: InStyle.
