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Si no deseas formar parte de esta estadística, sigue estos consejos infalibles y verás que lograrás mantenerte sin sacrificar el disfrutar de la deliciosa comida y la compañía con tus seres queridos:
1. Sigue haciendo ejercicio
El balance de energía de tu cuerpo es como un sube y baja, en donde de un lado está la energía que te aporta la comida y del otro, la energía que gasta tu cuerpo. Si la balanza se inclina hacia el lado de la comida, subiremos de peso. Es por ello que debemos poner peso del otro lado y ello lo lograremos moviendo nuestros cuerpos con ejercicio, baile, caminar, correr, subir y bajar escaleras, …, especialmente los días que tengamos comidas y cenas. ¡Que el frío no sea impedimento para activarte!
2. Haz todas tus comidas
Típico que, sabiendo que en la noche nos espera un gran banquete, decidimos saltarnos comidas durante el día para guardar nuestro apetito. Sin embargo, llega la noche y nos destrampamos porque morimos de hambre. El día que tengas una cena, come de manera normal y saludable, como lo harías cualquier otro día, incluyendo tus colaciones de la mañana y de la tarde. Con ello, lograrás controlar tu manera de comer al llegar la noche.
3. Sírvete de todo un poco
Se vale probar un poquito de todo y no quedarse con el antojo, pero como dijeran nuestras mamás: “Es probete, no llenete.” Además, opta por servirte más de las ensaladas y las verduras que pueda haber para quitar esa ansiedad por devorarte todo lo “engordador”.
4. Limita tu consumo de bebidas alcohólicas
De esto no he hallado estadísticas, pero puedo estar segura que al menos un 20 ó 30% de las calorías consumidas en estas épocas provienen de bebidas alcohólicas. Piensa que un solo caballito de tequila o una sola copa de vino aportan aproximadamente 140 calorías, y que la OMS recomienda no beber más de dos copas POR SEMANA. Sin embargo, en una semana de diciembre podemos llegar a tener tres cenas de Navidad y en cada una nunca falta el brindis.
Fuente: InStyle.
