Muchas cosas deben tomarse en cuenta al momento de escoger las prendas que usaremos en el día a día para ir a la oficina. Debemos dar con esas piezas que representen correctamente nuestra personalidad, que transmitan autoridad, que sean versátiles y que, finalmente, nos hagan ver como la mejor versión de nosotras mismas.
En esta categoría suelen estar las faldas midi, al mejor estilo Victoria Beckham, los tacones altos, las camisas de corte masculino y, por supuesto, los trajes sastre, el conjunto que reúne todas las cualidades mencionadas en el párrafo anterior.
Sea cual sea la estación del año, toda mujer debe tener, por lo menos, un traje en su closet, de esta manera siempre estarás lista para todo. Es muy fácil, en esos casos que no sabes qué ponerte, no dudes en tomarlo y ponértelo, nada puede salir mal.
Para esta temporada hemos dado con una selección perfecta para los días de calor, porque estamos muy claras que no son las opciones más obvias cuando el sol está en todo su esplendor, pero con los materiales correcto y ciertos trucos de estilismo lucirás acorde a las circunstancias y, lo más importante, no pasarás calor.
Un traje en blanco transmite calma, frescura y sobriedad. Opción que debería liderar tus looks de oficina, siempre.
Dale un toque de frescura a cualquier chaqueta o camisa arremangándolas, lo que dará además volumen a tu look haciéndolo más interesante.
Apuesta por lunares, líneas o formas geométricas. Son tendencia esta temporada y si sabes jugar bien con ellos hasta podrás dar la apariencia de tener una talla menos.
A veces puedes lucir mejor si las cosas te quedan un poco grande. Sí, de verdad. Sobre todo porque te da la posibilidad de jugar con las proporciones y crear volúmenes interesantes. Además, siempre es mucho más cómodo.
Apuesta por tonos claros. Otra tendencia que reina en 2018. Busca el que mejor vaya con tu tono de piel y suma a tu closet un total look en ese color.
Para los días de calor, la prenda que mejor cumpla las expecttivas cuando de looks de oficina se trata es el blazer sin mangas, puesto a modo de chaleco o sin nada debajo como camisa.
Con trajes de corte masculino también se puede jugar con la imaginación de los demás, mostrando -como quien no quiere la cosa- nuestros mejores atributos o, mejor aun, resaltándolos como se debe.
Nunca, nunca, nunca está de más tener un traje sastre de cuadros. Si aún no eres dueña de uno, anótalo como primero en tu lsita.
Fuente: Vogue.