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Sabemos que ellas lo consiguen en un montón de pasos pero, con el fin de que lo practiques sin que parezca imposible, hemos decidido reducir el ritual a sólo 3 partes claves que te harán obtener ese efecto translúcido en el rostro. ¡Empecemos!
1. Doble limpieza
Lo que las mujeres orientales nos han enseñado, es que se debe comenzar a lavar la cara con un bálsamo o aceite limpiador para arrastrar toda la grasa y suciedad acumulada.
Una vez que lo enjuagues, aplica otro cleanser pero a base de agua, ya sea en gel, en espuma o con micelas. Este segundo desaparece los restos de impurezas que quedaron, ¡sin resecar tu piel!
2. Tónico + esencia
Después de lo anterior, es importante poner un tónico que vaya de acuerdo a tu tipo de tez para que restablezca su pH sin perjudicarla, ¡sentirás limpieza y frescura total!
Luego, te sugerimos rociar un poco de esencia, la cual se encarga de estimular el proceso de renovación celular y de calmar cualquier tipo de irritación.
3. Sueromanía
Esta es nuestra parte preferida, pues se trata de emplear varios sérums: Primero, aplica el tratamiento líquido que controla problemas como hiperpigmentación, acné, rosácea, arrugas, etc.
Después, pon un suero que aporte vitalidad y luminosidad y, por último, sella todo con una crema súper hidratante. A este punto, ¡tu piel con efecto de cristal está asegurada!
La rotación de productos hace que la dermis no se acostumbre a fórmulas y por lo tanto, sus efectos sean más potentes.
