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La razón por la que se recomienda hacerlo es que al despertar y en ayuno, los niveles de insulina y glucosa en sangre son bajos; por lo que el cuerpo puede utilizar la grasa como fuente de energía. Para que esto suceda se debe realizar el ejercicio al despertar (idealmente no más de 30 minutos después de despertar) y es importante destacar que la duración de tu cardio no debe ser de más de 40 minutos y a una intensidad moderada para que tu frecuencia cardíaca no se eleve.
Si sigues las reglas que mencionamos anteriormente, sí te ayudará a quemar grasa. Terminando el ejercicio es importante realizar un desayuno que incluya proteína y carbohidratos para que el cuerpo se recupere y los niveles de glucosa y de insulina suban para frenar la degradación muscular.
Pero vale destacar que si tu objetivo es subir masa muscular o mejorar los niveles de resistencia, no es el ejercicio indicado para ti. Si eres una persona entrenando para mejorar tus tiempos de carrera o tu capacidad aeróbica recomiendo mejor realizar ejercicio después de haber ingerido alimentos. Todas las personas reaccionan diferente; es importante conocernos, fijar los objetivos. Tener asesoría nutricional sobre nuestros requerimientos diarios para saber si esta estrategia va o no con nosotros.
Fuente: InStyle.
