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1. Duerme lo suficiente
Cuando descansas menos de 6 horas, el organismo toma la energía acumulada para evitar la fatiga (en lugar de cumplir la función de quemar grasa), y te vuelves más propensa a engordar.
No caigas en esto y mejor, organiza tus tiempos para que duermas 8 horas diarias y conserves la salud de tu figura.
2. Desayuna como rey…
Este dicho es una regla básica para adelgazar, el cual dice que debemos desayunar de forma abundante, comer moderado y cenar muy poco. ¿Por qué?
En la mañana es cuando más calorías saludables podemos consumir, ya que se queman en el resto del día pero, si comes de más en las tardes, el cuerpo entra en reposo y todo se va directo a tus caderas.
3. Bebe té en las mañanas
Los tés calientitos como el de jengibre, el de ginseng o el verde, poseen propiedades adelgazantes que son ideales para activar tu metabolismo desde que despiertas.
Además, estimulan la digestión y eliminan la inflamación abdominal. ¡Tómalos todos los días!
TIP G: Respecto a la comida, haz un calendario con tu dieta semanal, que incluya desde el desayuno hasta los snacks.
Esto te permitirá llevar un control de los ingredientes y podrás balancear las porciones de cada grupo alimenticio.
4. Camina después de comer
Para que tu organismo trabaje más rápido y la quema de grasa no sea un proceso larguísimo, es necesario que te mantengas en constante actividad física, especialmente cuando terminas de comer. ¡Así evitarás la incómoda pancita!
Las caminatas resultan ser una buena opción, si son de 15 a 25 minutos, mínimo.
5. No le digas NO a los antojos
Entre más te prohíbas un alimento, más querrás comerlo hasta reventar. Lo ideal es darte un gusto cada cierto tiempo, en pequeñas porciones, o sustituir esas tentaciones con activos saludables.
Por ejemplo, reemplazar los helados por frutas congeladas o los pasteles por panes caseros de harinas integrales.
Fuente: Glamour.
