Marilyn Monroe fotografíada por Milton Green en 1965; Julia Roberts en Pretty Woman (Garry Marshall, 1990); el rojo 999 de Dior; el rojo perfecto de Valentino... El rojo siempre ha estado, está y estará presente.
A este color se le atribuyen propiedades casi mágicas: aumenta la autoconfianza, es intencional, un llamado de atención.
Pero la verdad, es que no existe una afirmación tan rotunda y certera como la siguiente: el color rojo es el que favorece a todas.
Porque si algo tiene el rojo vibrante es que tiene el poder de iluminar nuestro rostro, borrando el cansancio y avivando cualquier tono de piel.
Y es que el rojo tiene el equilibrio perfecto entre las tonalidades más brillantes, luminosas, con inclinación hacia el naranja que armonizan más con las melenas las rubias y la piel clara, así como las notas intensas con tendencia terracota o frambuesa (que tanto favorecen a las melenas y pieles oscuras).
Porque un vestido o una blusa roja tienen tanto poder sobre nuestro look como un lipstick rojo. Es poderoso, es sexy, único, bonito y el color perfecto para enfrentarse al mundo.
Ahora ya lo sabes, si haces del rojo tu nuevo color favorito no habrá nada que se te resista.
Fuente: Glamour.