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De unos años para acá se han puesto de moda los efectos como el balayage, las mechas californianas y las melenas coloridas estilo ‘pony hair’. De pronto vemos cómo las celebridades e influencers cambian de look de un día para otro. Aunque nos parece muy fácil de lograr, no lo es.
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1. Tu cabello es diferente al de la modelo en la foto
Bien dicen que cada cabeza es un mundo, y esto cobra sentido al hablar del cabello. Tu pelo es único y especial, porque tiene una composición química y un ADN que no tiene nadie más. “Por lo general, las modelos que vemos con melenas platinadas y hasta blancas, tienen pigmentos naturales que les facilitan llegar a esos tonos”, dice la experta. No es lo mismo un cabello delgado de color castaño claro o rubio, que un pelo grueso y oscuro.
2. Tus pigmentos naturales
“La melanina que le da el color natural a nuestro cabello es distinta según nuestro origen racial”, explicó Vázquez. Hay quienes lo tienen rojo y otros amarillo, también los hay más saturados o difíciles de extraer. Por lo tanto, al momento de hacer una primera decoloración para aclarar nuestro tono o hacer algún efecto, éste puede quedar rojo, anaranjado o amarillo, dependiendo de su composición original.
3. Los procesos estéticos previos
Hoy en día pocas chicas tienen en cabello “virgen”, es decir, que no se han hecho ningún proceso químico. Muchas ya lo hemos decolorado o teñido, y aunque después lo pintemos de un color parejo con un tinte de cajita, esos procesos se quedan en la memoria de nuestro pelo y afectan al aplicar algo más. “Si te has puesto un tinte negro o rojo, difícilmente podrás sacarlo en una solo decoloración. Y si te lo has decolorado, esa parte del cabello está más sensible, y aunque puede decolorar más rápido, también se daña más y hay que cuidarla”, comentó Lizbeth.
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4. Los químicos en tu cabello influyen en el resultado
Los cabellos guardan todo lo que entra o produce nuestro cuerpo: nutrientes, medicamentos, productos capilares, contaminación, hormonas, etc. “Por ejemplo, si has tomado antidepresivos o te pusieron anestesia para alguna operación, la parte de cabello que creció en ese momento trae esos químicos y no va a decolorar o a recibir el color igual que el resto”, aclaró la colorista. La composición del cabello cambia también con el embarazo, la lactancia y otros cambios hormonales, e incluso con los estados de ánimo.
5. No hay forma de predecir el resultado final a simple vista
Cuando llegas a una estética y preguntas si puedes convertir tu melena oscura en un fabuloso silver hair, el estilista probablemente te diga que sí, pero en realidad no puede garantizarlo. “Además de hacer un diagnóstico, primero se debe hacer una ‘prueba de mecha’, para ver si el cabello tiene las condiciones de pigmentación, resistencia y elasticidad para aguantar el proceso. También ahí se ve si puede quedar parejo o si los químicos que trae harán que quede ‘manchado’”, señala la experta.
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6. No cualquier estilista es colorista
Una cosa es saber aplicar un tinte y otra es ser un experto en colorimetría. Para conseguir el tono que deseas, tu estilista debe estar especializado en color. Así podrá crear las fórmulas exactas que dejen tu pelo justo como lo quieres. “Además de formular los tintes y los decolorantes, un colorista debe dominar las técnicas de diseño de color y el tiempo de pose de cada producto, pues es diferente con cada marca y para cada persona”, afirmó Vázquez.
Entonces, la razón por la que tu melena no queda como en la foto de internet es simple: ¡Porque es TU cabello, no el de la modelo en la foto! Así que el resultado será único para ti.
Por eso, antes de hacerte un cambio radical de look debes encontrar un colorista profesional que tenga todo el conocimiento y la práctica para hacerlo. También debes saber que tu propio cabello es el que marcará los límites y las posibilidades en un cambio de color: no todo es culpa del estilista.
Por último, debes estar muy consciente de que cualquier proceso químico en el cabello requiere mucha paciencia, tolerancia a la frustración ¡y dinero! Pues no solo pagarás por lo que te hagan en la estética, también tendrás que invertir mucho en tratamientos para cuidar la salud, estructura y color de tu cabello.
¡Pero vale toda la pena!
Vía: Veintitantos.



